LUCES DE ALARMA

Volvió a perder, y ya se parece demasiado a aquellos equipo que se acostumbran a ello. Por eso, esta derrota ante Brown, otra vez por la mínima diferencia y sin merecerlo, agranda la preocupación en el ciclo de Ricardo Rezza, cada vez más cuestionado. El entrenador volvió a hacer una serie de cambios, que incluyó 5 defensores y el resultado volvió a negarle la razón. Tras la derrota en Adrogué, una sensación quedó flotando en Berisso, San Carlos no va por buen camino.
El celeste volvió a dar otro paso en falso en el campeonato de Primera B, al perder ayer ante Brown, en Adrogué por 1-0, y de esta forma, acumula tres caídas consecutivas, situación que comienza a generar preocupación en los jugadores y también en el cuerpo técnico.

Tal vez haya sido inmerecido, como varias veces, o como la última vez, ante Almagro en casa, pero lo cierto es que dejó pasar otra buena chance de sumar, y esta vez, perdió ante un Brown que no fue más ambicioso, pero si más punzante durante en la parte final del partido, donde se definen los pleitos.


El encuentro en sí fue de trámite discreto. La Villa tuvo 10 minutos interesantes, pero luego se desinfló. El local emparejó el trámite a partir del trabajo de los volantes, en especial de Fernando Enrique, que manejó la pelota con inteligencia y precisión.

La Villa, que presentó cinco defensores en cancha, no ofreció mucho, y además, no tuvo opciones en ataque, pese a que sobre el final del primer tiempo, Fernández Silva (el mejor de los de Berisso) desperdició una buena chance. Sin Lima y con Campozano en un bajo nivel, al delantero le faltó compañía, sobre todo porque en el medio los volantes eran de similares características entre sí.


En la parte complementaria, los equipos mostraron diversas facetas. El local, más vertical y punzante; mientras que la Villa, ofreció muchas ganas y empuje, pero una alarmante ineficacia ofensiva.

Brown, sin perder la calma, se dio cuenta de que lo podía ganar. Y así fue que a los 34 minutos se produjo la única emoción de la tarde. Tiro libre desde la izquierda de Martín Minadevino (ex Defensores de Belgrano), y Otermín, anticipándose a todos, desvía con la cabeza la trayectoria de la pelota y descoloca a Víctor Volpe.
Los de Berisso insinuaron alguna reacción, pero no fue suficiente. Y el local, sin ser un equipo superior, controló el resultado a voluntad hasta que llegó el pitazo final de Ramiro López.

Los dirigidos por Ricardo Rezza volvieron a decepcionar. Y justamente el entrenador es quien más expuesto ha quedado en esta situación. Preso de sus dudas, realizó desde que llegó al club, decenas de cambios en un equipo que de esa manera, difícilmente se transforme en un “equipo”. 

Esta vez además, transmitiendo desconfianza en los jugadores con un planteo que incluyó 5 defensores. Y encendiendo luces de alarmas por Motus propio. Luces y alarman que suenan demasiado fuerte, como para ya a esta altura, no escucharlas.
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