DEJARON LIBRE AL GATO GAMBERINI

Cuando el periodista siente afecto por el protagonista, por su historia y por su lucha, la noticia suele tener algo de subjetividad. Es el este el caso que nos tiñe de tristeza, al tener que informar que desde hoy, Gastón Gamberini, el último ícono en el plantel de Cambaceres, ya no es más jugador del club que lo vio nacer, y al que le dio todo en tantos años. Así se lo comunicó Martín Zuccarelli, el entrenador que no lo tenía en cuenta, y le informó personalmente que así seguiría siendo en la temporada que viene. Una pena, la historia del gato y su amor por Camba, merecían otro final, mucho más lindo.

El gato tenía y tiene, porque seguirá siendo de Cambaceres por siempre, la sangre roja. Desde su entrega y desde su orgullo defendió la camiseta con el alma, como lo hacen los hinchas, aunque no tengan el privilegio de ser jugadores. Y aunque el final momentáneo de su vida como futbolísta en el Rojo se veía venir, por la falta de participación y porque evidentemente no era del agrado futbolístico de Zuccarelli; igual no esperábamos este final, algo vacío, y demasiado doloroso para quien llegó al club hecho un pibe, y se va recibido de "hombre", siempre con el mismo amor por los colores.
¿Se va? No, que se va a ir. No estará en el plantel, en la cancha, ni entre los citados. Pero de Cambaceres no lo sacan ni muerto. No lo va a dejar la pasión por los colores, ni los pibes que dirige, ni su fidelidad incondicional. Esa que no sabe de decisiones dirigenciales, ni gustos de entrenadores. Porque solo sabe de lealtad a una camiseta. La que defendió por muchos años, partidos, promociones, clásicos. La que defendió como quería la barra, y como quieren los que aman a Cambaceres.
Entre el lamento y las polémicas por las decisiones que a veces los entrenadores deben tomar, queda una duda cruel. ¿Hacía falta dejarlo libre, era necesario? O dicho desde el ángulo adverso; ¿Qué otro referente le queda a Cambaceres para que un día le hable a un chico que recién llega, o a otro que se pregunta como es esto de jugar en este club con tanta historia? Los consejos que se dan tanto, suelen ser portados por gente equivocada. Y si hay algo que Gamberini desde su bonomía y humildad podía aportar era eso. Un buen consejero, un referente que enseña desde el ejemplo, desde el silencio. Justo en estos tiempos a los que a todos les gusta hablar, discutir, pelear, aunque no tengan ni el más mínimo recorrido en un club.
"Las razones que me dieron fueron futbolísticas y económicas. Según el entrenador no me podían seguir pagando y él no me iba a tener en cuenta, yo ya me la veía venir de alguna manera. Igual me duele. Pero no soy rencoroso. Solo me hubiera gustado que me lo comuniquen antes, para poder jugar mi último partido" Y ahora gato? "Tengo muy claro que si no es en Cambaceres no voy a jugar en ningún lado. Así que seguiré con mi trabajo y entrenando con los infantiles. Me voy agradecido al club, que es lo que más quiero"
Dejaron libre al gato Gamberini dice el título de esta nota. Cuantas ironías tienen a veces los títulos periodísticos. Porque lo habrán dejado libre para los nombres y las estadísticas que saben de planteles y temporadas. Pero el gato Gamberini siempre estará atrapado. Entre su corazón, y Cambaceres.
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