PASÓ BERA, QUEDÓ UN PUNTO

El gran triunfo conseguido hace una semana en Villa Dálmine, hace que este empate cero a cero ante Berazategui obtenga tintes positivos. Porque más allá de haberse logrado como local, fue ante uno de los candidatos a pelear el título. El partido fue verdaderamente aburrido y casi sin llegada a los arcos. Y Camba volvió a mostrar la contracara del torneo pasaddo. Bien abajo, pero le falta vértigo arriba. Y las sospechas de la manta corta volvieron a darse. Tan famosa en el fútbol es la metáfora que obtiene reivindicación a cada rato. El año pasado Cambaceres tenía con Seba Jaime, Miguel López y Ezequiel Yañiz, una dinámica y un vértigo ofensivo altamente llamativs. Capaz de abrir cualquier férrea defensa típica de esta divisional. Pero abajo tenía grietas por todos lados, que eles permitían a los rivales considerarlo como uno de los equipos más vulnerables.

Este año las cosas se invirtieron. Se reforzó muy bien en el fondo y en el medio, pero como era de esperarse, se va a extrañar mucho a Jaime y López, los anchos de espadas y de bastos con los que este Rojo de Borgarelli contaba para ganar los partidos. Contra Dálmine, al margen del tirunfo se enunció, y contra Berazategui se repitió la performance.
Hubo despliegue, sacrificio y mucha actitud en cada pelota dividida, pero no consiguió lo que se había propuesto de entrada. Cambaceres no pudo repetir su actuación del debut, y ayer, en su estadio, debió conformarse al menos con un empate a cero ante un Berazategui ordenado y de oficio, que a pesar de haber terminado con nueve jugadores (por las expulsiones de Macarié e Islas, uno en cada tiempo),insinuó peligro ante potenciales contraataques que no terminaron de concretarse.
Un encuentro jugado prácticamente lejos de los arcos. Pero mucho tuvieron que ver con el pobre desarrollo de las acciones, el pésimo estado del campo de juego, producto de la lluvia caída en las últimas horas, y el fuerte viento. Estos dos factores hicieron que los dos conjuntos abusaran de los pelotazos, tratando de encontrar el error ajeno para sacar provecho, aunque las imprecisiones fueron la materia prima con la que se jugó. Lo mejor del Rojo estuvo en el medio, con Soria y Jones como abanderados, y atrás, donde casi no pasó sobresaltos.
Casi trabajo ni Zurlo ni Nacho González, quedó para el análisis el funcionamiento táctico de Camba que tuvo como prioridad el orden. Y respetó a los mismos nombres que en el debut. Al final Calabrese siguió siendo lateral por derecha y Soria el ladero de Jones. Con la explusión de Jesús Martínez (deberá controlar su temperamento), la defensa tampoco sufrió embates, y el medio no modificó su prolijidad. En el debe quedó entonces un mayor enlace entre los extremos Manes y Pesoa con los delanteros Yañiz y Diego Jaime.
Sobre el final hubo dos claras, una para cada lado. Se lo perdió Manes, tras un centro de Yaniz y en una contra casi lo gana Romeo, pero quedaron en cero.Que las figuras hayan estado en el medio no fue casualidad, casi todo el juego se desarrolló prácticamente en esa zona. El lamento del equipo de Borgarelli pasó porque no pudo aprovechar las ventajas numéricas que le ofrecieron los avatares del partido.
Un partido que nunca pareció querer abandonar el cero, por más que Camba haya tenido las mejores intenciones. El empate, como dijimos, vale porque se ganó en la primera fecha, y cuatro sobre seis es una buena cosecha. Después de todo, por Ensenada pasó Berazategui, y quedó un punto.
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