LA TARDE MÁGICA DEL PIBE MELILLO

San Carlos logró un imponente triunfo por 3 a 2 ante un rival de jerarquía como Tristán Suárez. De la mano de un Ezequiel Melillo formidable y de la entrega de todos. Se recuperó dos veces de sendos empates tras ir en ventaja, y logró festejar en el debut ante su gente,  en la tarde mágica, de un pibe que ya se hizo hombre.
Hay tardes que no se olvidan. Momentos únicos, con el aroma inexplicable de la primera vez. Suelen ser inesperadas, por eso no alcanza el momento para atraparlas. Necesariamente tiene que pasar el tiempo para asimilarlas. Solo pueden ser valoradas contándolas una y otra vez, o simplemente recordándolas.


Esto le pasará a Ezequiel Melillo, dentro de un tiempo, y para siempre, cuando recuerde la tarde de este 11 de agosto de 2011, en la que convirtió 3 goles, y se llevó todos los flashes en este nuevo mundo en el que Villa San Carlos está inmerso desde hace un tiempo. Entonces, Ezequiel Melillo la recordará como una tarde mágica. Sencillamente porque la fue.

Claro que hubo un partido. Que en realidad fue un partidazo, y que lo tuvo a ganador a Villa San Carlos, por cuestiones puntuales, más que colectivas. Entre ellas, la actuación de Melillo, obviamente. Pero también algunas intervenciones descomunales de Víctor Volpe en el arco, la entrega de siempre de los Raverta, Pasquale y los centrales, y la aparición decisiva de Sarati en el partido. Colectivamente, el equipo quedó en deuda, casi siempre a expensas de salvaciones individuales, que llegaron, y salvaron el partido.

Lo mejor, más allá de las individualidades, estuvo entonces, en el carácter. Para reponerse de dos golpes duros como fueron los empates. El de Kissner, a la salida del entretiempo, y el de Bauchet, tras un error inconcebible en una jugada preparada pésimamente ejecutada. (es cierto que no había distancia pero el error fue grosero). En ambas ocasiones el equipo siguió buscando el triunfo, desprotegiéndose por momentos, pero asumiendo valientemente la responsabilidad de tener que ganar en casa, con su gente vistiendo de fiesta el estadio.

Cuando el partido estuvo 2 a 2, Tristán Suárez manejó mejor el medio juego, agrupando volantes y delanteros con gran capacidad de maniobra, como Chiquilito, Bauchet y Kissner, ganando las espaldas de un Birge que puso todo pero que estaba en desventaja, y generando una grieta de frente a los defensores. Sobre todo por derecha, donde el “gallo” Duarte se mostró dubitativo.

Pero el mensaje de Rubén Agüero fue positivo. Nada de cerrarse y salvar un punto. Sarati y el pibe Esteche a la cancha, y a ganar o perder, que de eso se trata. El mensaje del DT, le llegó a los jugadores que fueron a buscar el triunfo y lo obtuvieron gracias a una extraordinaria jugada contruida por Sarati, continuada con inteligencia por Pasquale, y ejecutada con maestría por Melillo. Era el tercer y definitivo gol, en una tarde vibrante y emotiva.

En el debe, lo dijimos, cierta inestabilidad en el medio, donde Birge lucha, pero solo no puede, y donde la defensa dudó por momentos, entre salir o quedarse. Pero son los riegos bien asumidos, para que Melillo se suelte por izquierda, donde hace estragos, y Domenez explote como enganche, su buena capacidad de manejo.

En el haber, una contracción impresionante a meter en todos lados, y a matarse en cada pelota, que hace mucho tiempo tiene este equipo, como identidad irrenunciable. Y una demostración de personalidad, mantenida como base de la temporada anterior.

Además, por momentos, con la pelota, se jugó bien al fútbol, y eso, en los tiempos que corren es mucho decir. Más si del otro lado hay un equipo como Tristán Suárez que se armó como para ser protagonista del torneo, y que venía de ganar en el debut.

Cuatro puntos sobre seis en un equipo que busca reconstruirse es un muy buen comienzo. Sobre todo si el triunfo se da en el reencuentro con la gente, después de tanto tiempo, como un regalo mutuo de citas pendientes.

San Carlos le ganó 3 a 2 a Tristán Suárez, como manda el historial. Pero más allá de todo, este 11 de agosto se recordará como la tarde en la que el pibe Ezequiel Melillo se consagró como figura. Lo recordará él y todos lo que apostaron a su talento. Como se recuerdan las tardes mágicas. Entre la realidad de lo que pasó, y la fantasía con la que se añora.















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4 comentarios

  1. de pitufo a canario,JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJJAJAJA! la camiseta mas fea del futbol argentino,JAJAJAJA!

  2. UltraVillero
    14/8/11 16:41

    Pedazo de ganzoooooo!!! esa casaca es la que vamos a usar en la copa Argentina nabooooo!!! vos la jugas???? jajajajajaja, sino preguntale al IDOLO de ustedes, Caldera (mira la foto en la platea el jueves en nuestra pagina)que estuvo en mi cancha y nos aplaudio por los huevos de la banda!!!!

  3. Ultravillero
    14/8/11 16:46

    Tengo una duda....porque no va Calderon a tu cancha gato??? sera por el frio de esos tablones??? por la amargura tuya ROJO?? uuuummmm, menos mal que era tu IDOLO, para atras Camba, ni tus idolos te respetan jajajajajajajaja!!! preguntenle que sintio que siendo un dia de semana la hinchada a full sin parar jajajajajajajajajajajajja!!!!

  4. jajaja se dice que en berisso andan 11 pinguinitos amarillos es cierto??? jajaja que casaca mas fiera che, sin identidad!!!!!!!!!

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